Crisis y oportunidad

"Ahora que Lavín ha quedado libre de sus partidos y se ha distanciado de los grandes empresarios, su espacio político se ha acrecentado".

Diario El Mercurio, Dom. 21/12/2003
Sebastián Burr Cerda

Si se estudian los elementos que conforman una crisis, se constata que en ella invariablemente se encuentra la génesis de la solución y es siempre fuente de oportunidad.

Bastante antes de que estallaran los casos de corrupción y el suceso Spiniak, era de los que opinaba, que Lavín no llegaría a presidente como muchos creían. Esto porque después de las presidenciales y en el estrecho espacio político que quedó en la alcaldía, se empezó a percibir como uno más del establishment. También porque la Alianza aún se observa conectada a la derecha económica. Y al interior de ella, existe otro "can-didato" presidencial que ha ido enturbiando de una u otra manera la trayectoria presidencialista. Y por último, porque dentro del secular e "inamovible" paradigma de desigualdad socioeconómica, la Concertación sigue manteniendo una importante capacidad para desarrollar lucha de clases. Más aún, cuando en los últimos diez años la distribución del ingreso ha sido desmejorada a razón de un 0,8% anual en perjuicio de los más pobres.

Como imagen internacional, fue un acierto del gobierno la firma de los TLC, pero sus resultados están aún por verse, toda vez que no se han implementado las políticas internas necesarias, ni tampoco se resolvió el "dumping" que hace EE.UU. en favor de su agricultura y en desmedro de los más pobres de nuestra economía agrícola. Y si bien por iniciativa gubernamental existe una vasta infraestructura en construcción (sanitarias, carreteras, etc.) hay que decir que su financiamiento corresponde a capitales privados, inversión que los chilenos pagaremos peso a peso por el resto de nuestras vidas.

Ahora que Lavín ha quedado libre de sus partidos y se ha distanciado de los grandes empresarios, su espacio político se ha acrecentado. Está frente a una gran oportunidad en tanto adecue un discurso verdadero y en lo más alto; desarrollar las facultades superiores de los ciudadanos en el plano ético, teórico y práctico. Integrando humana, operativa y valóricamente instituciones como educación, trabajo, salud y familia. Todo ello dentro de un contexto gubernamental eficaz, ejemplarizador y de expansión de la economía. Sobre todo reacondicionando el sector laboral y empresarial mediano y pequeño, pulverizado por los gobiernos de la Concertación.

O la política se constituye en un medio de expansión ética, moral y profesional de las personas, viviendo en sociedad y a través de las instituciones que conforman el orden político, o simplemente no es nada. El 60% de analfabetos funcionales nos dice que la crisis de la política es una crisis del entendimiento y de la inteligencia práctica de sus ciudadanos. Y claro, porque como la política convertida en técnica sociológica es amoral, impide adecuar humanamente las instituciones y de esa manera resolver la pobreza material, que como se sabe, deviene de la pobreza intelectiva y funcional. Estas facultades por ser espirituales son morales, no técnicas.

Y ahí está la cesantía crónica, la inédita precarización del empleo y el ruinoso estado de las Pymes, generadora del 80% de la ocupación. Una educación confundida y de mal en peor después de 10 años de reforma. Niveles de delincuencia, drogadicción y violencia que Chile nunca antes había conocido.

Detrás de esta regresión laboral, del retroceso o viraje educativo de aptitudes a conocimientos (PAA a PSU) y sobre todo de la masiva degradación valórica y sociocultural que hemos presenciado en los últimos cuatro años, hay una clara intencionalidad de dominio sociopolítico. Una vía liderazgo "humano-cultural", que se genera al poner en escena, políticas que aparecen como político-humanistas sin verdaderamente serlo. Y otra por la vía de generar a lo más una sociedad de tecnócratas impedidos de alcanzar un discernimiento moral amplio. Quien crea que todo esto es inocuo y casual se equivoca. Ya llegara el momento en que los líderes de la "nueva cultura" reconceptualizarán a su entero amaño economía, trabajo, capital, rentabilidad, política, familia y un largo etc. Y no contará con oposición alguna, pues toda "cultura" una vez establecida es una guía sociopolítica muy potente de voluntad humana, y a la que nunca le faltaran "cauteladores".

Leyendo a A. Gramsci, se constata, paso a paso, forma y fondo de todo lo que aquí se dice. Y lo peor, es que no existe en nuestro país una oposición que conozca y enfrente de verdad toda esta ofensiva.

Chile necesita libertad educacional, privilegiando el desarrollo del entendimiento para después hacer una entrega integrada y valiosa de conocimientos, tanto en el plano teórico como práctico. Un mundo laboral de protagonistas, bajo un régimen de trabajo flexible y de remuneraciones variables, y que ayude a expandir la productividad y entender todas las dinámicas de la economía y de la realidad de lo verdaderamente político. Una salud que privilegie vía impositiva una nutrición natural y el ejercicio físico. Hay que integrar y conformar un todo formativo y para todos por igual entre familia, educación, salud y trabajo.

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