Censo Paradójico

Diario El Mercurio, Dom. 30/03/2003
Sebastián Burr Cerda

Ajuzgar por la euforia con que el gobierno ha recibido los resultados del censo, se queda con la sensación de que con las estadísticas cabe demostrar cualquier cosa. Por ejemplo; si usted se ha comido un salmón y yo no he comido ninguno, los dos hemos comido medio salmón.

Resulta paradójico que tan sólo 8% de agnósticos y ateos dicten todo tipo de políticas públicas "progresistas", materialistas y relativistas, al 92 % de la población que profesa el cristianismo. Prueba de ello es cuando se analiza filosóficamente las materias específicas que entrega el Mineduc y la falta de libertad que impera en el sistema educacional chileno. El censo reveló que el fuerte crecimiento del gnosticismo y el ateísmo se dio precisamente en la educación.

Mucho se celebró que la educación técnica o profesional media haya dado un salto del 7,23% al 16,5%, pero nada se dice que el 99,8% de nuestra educación (privada y pública) no alcanza estándar internacional, y que 80% de la población sea analfabeta funcional. ¿No será que en vez de educación básica y media, sólo tenemos guarderías infantiles y juveniles? Lo que no está mal, pero entonces el gasto y sus resultados estadísticos cabe asignarlos a instituciones sociales.

La base de interpretación de la realidad del agnosticismo es un "progresismo materialista" basado en la sociología estadística, pues no cree en el hombre en cuanto tal, sino en la masa. Y la masa es siempre volátil y manipulable. Y es de ese conjunto de elementos de donde deviene el relativismo y un concepto falso de libertad, que lo funda en el utilitarismo y no en el bien humano en sí y la felicidad moral del hombre. Todo ello se traduce en el mediano y largo plazo en políticas ineficaces a la hora de resolver los problemas reales de las personas. El humanismo cristiano, en cambio, sostiene que el concepto libertad va unido a la verdad y al realismo, trilogía que constituye la base del desarrollo moral y ético del hombre, en tanto individuo y miembro de la comunidad social. Ninguna de las políticas públicas es o ha sido desarrollada atendiendo esas dinámicas superiores y espirituales del desarrollo humano.

Es bueno señalar que el trasvasije de cristianos que profesaban el Catolicismo a otras creencias cristianas, obedece a que el Catolicismo latinoamericano, rico en humanismo y en espiritualidad, ha tendido hacia un discurso sociológico más que a un discurso socio-espiritual, no entregando de paso las implicancias prácticas del mensaje espiritual en la vida cotidiana de las personas. Desgraciadamente, muy pocos católicos entienden el sentido práctico del mensaje espiritual de Cristo.

Por otra parte, decir que lo que se logró con la telefonía en un siglo, con internet se realizó en sólo una década, es engañoso. Pues si uno se informa de la velocidad de la masificación de los distintos inventos tecnológicos durante el siglo XX, podrá constatar que a la luz eléctrica le tomó un siglo masificarse, al automóvil le tomó 70 años, a la telefonía 60, a televisión 30 años, al fax le tomó 15, a los celulares ocho años. Y la internet y el e-mail, que en el mundo desarrollado se han masificado en casi seis años, a Chile le ha tomado casi el doble. Esa dinámica y velocidad de crecimiento corresponde más al desarrollo y apertura de los mercados que a la acción de un régimen de gobierno.

Por último, la ciudadanía requiere una explicación respecto a las contradictorias cifras de desempleo que entrega el INE. En el mismo mes que se efectuó el censo, el INE informó que el desempleo alcanzó 9%, mientras el censo arrojó 14%. Contradicciones que en el pasado también se han presentado con la encuesta Casen y la de la U. de Chile, que suelen medir hasta dos puntos (25%) más de cesantía. Pareciera evidente la desactualización metodológica del INE.

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