Después de todo...

Diario El Mercurio, Dom. 21/09/2003
Sebastián Burr Cerda

Cesó el tronar de declaraciones; mea culpas, verdades a medias, lavados de imagen, contradicciones, y falsedades completas respecto del origen del gobierno militar. ¿Qué pensarán los jóvenes de sus protagonistas y de la polémica entre los Hunos y los Hotros sobre dicha época? ¿Estarán heredando el paradigma divisionista a falta de una síntesis profunda y verdadera de todo el episodio? ¿Pensarán que lo de la UP fue un proceso democrático más, pero abortado? ¿O que pretendía una demolición premeditada del orden institucional y así imponer un sistema marxista de corte castrista? ¿Qué pensarán de la delirante versión de Fidel Castro sobre la toma de la Moneda? ¿O sobre las múltiples facetas de S. Allende; el elegante seductor de masas proletarias. Observante Republicano y a su vez revolucionario metralleta en mano. Presidente del Senado y simultáneamente de OLAS, exportando lucha armada por el continente. Del mandatario que instala a los comandantes de las FF. AA., en altos cargos políticos, y a su vez exige a sus mandos no deliberar? ¿Qué pensarán del retórico de "las anchas alamedas" y de sus intentos de dominio político mediante la ENU, tarjetas de racionamiento, tribunales y asamblea popular? Y claro, para ellos hacer una síntesis no es fácil, menos si contrastan actitudes y declaraciones de Hunos como C. Altamirano, que se responsabilizó del odio generado pero de paso relativisó y minimizó su accionar hasta el absurdo. O de las de P. Aylwin del año 73 y sus dubitativas explicaciones del 2003. O las de un F. Flores, que proclamaba la expropiación de todos los bienes de producción y hoy aparece como un exitoso propietario trasnacional. O las exigencias del PS de hoy, de más y más democracia y de sus pretéritas y reiteradas proclamas de la toma del poder total mediante la insurrección armada. ¿Que pensarán del catastrófico balance que hace la Junta Militar en Sept/73 y el nunca más del Ejército del 2003? ¿O de las "n" apocalípticas declaraciones del poder judicial 70-73 y su actitud legal actual? ¿O del "yo confieso" del PS, PC, GAP, MAPU, MIR, VOP de fuerzas paramilitares propias y su posterior abominación de la violación de los DD. HH., sin reparar en que la lógica de las armas implica lógica de muerte, toda vez que ha caído la lógica de la razón? Ahí están los combates de nuestra guerra civil en sí menor. El asalto a la Moneda con sólo dos muertos y además auto eliminados. En OO. PP./calle Morandé, La Legua, Indumet, T. Moro etc. Con decenas de civiles muertos y 86 soldados caídos en ese primer mes de combate. ¿Qué pensarán de la permanente y absoluta condena de la izquierda contra los atentados a la vida acometidos por las FF.-AA, y ver que simultáneamente emblematizan a las alturas del Olimpo, el premeditado atentado contra su propia vida del propio ex Presidente? ¿Qué pensarán? Es que se suicidó en defensa de la dignidad de su cargo, dicen los Hunos. Bueno, ¿en qué quedamos? ¿La preservación de la vida es o no un absoluto?, replican los Hotros. Había que restituir la paz para 12 millones y restaurar la institucionalidad pulverizada. El que trajo el odio a Chile fue Marx, el dios de la izquierda, no Jesucristo, insisten los Hotros. Este maldito tema y que los jóvenes están heredando aparece definitivamente ininteligible para ellos. Pero así y todo, ¿son estos los verdaderos elementos de discusión y que nos dividen desde hace más de 40 años? Chile atraviesa por una crisis de incoherencia moral. Persistimos en la división y evasión de la Verdad. Y como toda verdad se funda en una estructura de valores, y esa estructura no es la misma para los bandos sobrevivientes del 11-S-73, el asunto está igual como empezó; "Nunca nos pondremos de acuerdo", repiten desorientadamente los Hunos y los Hotros. ¿Pero que nos pasa, que no somos capaces de entregar la misma energía que gastamos en polemizar, en encontrar y resol-ver la raíz de los problemas sociopolíticos y económicos que nos dividen ancestralmente? ¿No será que nuestros conductores políticos ni siquiera conocen el inventario de ellas y menos como resolverlas? ¿O detrás de un análisis de ese tipo, suponen un riesgo para su actual statu quo? No pasa nada, es mucho más simple y beneficioso de lo que suponen. Por que las alarmantes tasas de delincuencia, la precarización progresiva de la salud, el ineficiente y obsoleto sistema educacional, la cesantía crónica, la precariedad e inestabilidad laboral, los analfabetos funcionales y la pobreza están ahí. Nos acechan día y noche. Chile requiere un debate a fondo de las verdaderas causas de nuestra división y ancestrales problemas, debate que ni si-quiera hemos iniciado. Necesitamos despejar el terreno y revisarlo todo; Terminar con los empresarios metidos en política y el estado haciendo el papel de empresario. Pues el bien común, difiere filosófica y operativamente con el del interés particular. Ir de un sistema político representativo a uno participativo y ejemplarizador. Construyendo instituciones en que las oportunidades se rijan bajo los mismos principios valóricos y operativos para todos por igual. Ir de una educación de conocimientos a una de entendimiento, abriéndose a la libertad de enseñanza con la participación activa de los profesores en la propiedad de los establecimientos educacionales públicos. Abolir la sociedad salarial e idear sistemas expansivos de protagonismo y participación laboral de manera de terminar con el antagonismo entre capital y trabajo. Conectar la dimensión teórica de la educa-ción con el plano práctico del trabajo en la empresa de manera de unificar entendimiento e inteligencia práctica. Renovar las políticas de salud gravando impositiva y proporcionalmente todos aquellos productos que perjudiquen o pongan en riesgo la salud de la población. Necesitamos refundar Chile, para que Chile renueve el espíritu de los chilenos en la paz y en la unidad. Jóvenes, quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un necio, quien no osa pensar es un cobarde. Y sepan también, que cuando el pensamiento calla las revoluciones hablan.

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